jueves, 20 de enero de 2011

La solidaridad debe ser verdadera ...







Por Alma Joaniquina y Johan Doncel...


El desarrollo momentáneo que consiguen nuestros países con gobiernos opresores  mediante la explotación a su pueblo, y propician su subdesarrollo; es sólo un espejismo efímero de bienestar material, pervertido de egoísmo y deshumanización.







La culpa de las estrecheces actuales... deriva de la falta de solidaridad de los hombres y de los pueblos entre sí. El supuesto bienestar que logran los hombres cuando, a fuerza de derribar a los otros, de utilizarlos como simples escalones para subir al éxito, de olvidarlos en la desdicha, de ignorarlos en la pobreza, de sumirlos en la ignorancia, es sólo una desdichada farsa de poder y comodidad que tiene sumida a la sociedad en un estancamiento fétido de intereses personales que ha relegado al olvido la confianza entre los hombres.



La solidaridad debe ser verdadera, tangible, cierta. Debe ser activa, perseverante, constante.

No es posible confundirla con un vago sentimiento de malestar ante la desgracia de los demás. (…) La solidaridad, en el compromiso del hombre y de la mujer es un servicio a aquellos cuyas vidas y destino están ligados estrechamente entre sí… La solidaridad es entrega y, por tanto, diametralmente opuesta al deseo egoísta, que impide el verdadero desarrollo. La falta de solidaridad se revierte en contra nuestra, y nos afecta tan directamente como a los más necesitados.  Ser solidarios con los demás, podemos decir, es ser solidarios con nosotros mismos, pero de una manera genuina, legítima. Querer olvidar la solidaridad y observar con los brazos cruzados las necesidades de los que nos rodean es un síntoma de un profundo egoísmo, una irreparable ceguera o una asombrosa ingratitud.




Preocuparnos por nosotros y por los nuestros es lícito, pero no a costa de los demás, sino de la mano de los demás, colaborando con el desarrollo de todos. Primero en la familia, luego en la comunidad; más tarde en la sociedad o más allá de nuestras fronteras. El desarrollo de todos es también mi desarrollo; el bien de todos es también mío.




El ser humano es un ser social: necesita de otros y los otros necesitan de él. Con esto, ¿quién puede negar la necesidad inmediata de la solidaridad verdadera en todos los hombres? Ya sean jurídicos, ya sean filosóficos, ya sean morales los argumentos que se esgriman a favor de ella, cualquier hombre que acepte a la justicia como la constante y perpetua disposición de dar a cada quien lo que por derecho le corresponde sabrá, por lo mismo, observar en la solidaridad una verdadera exigencia de la justicia misma y un llamado urgente de caridad universal.



Desgraciadamente, esta conciencia de solidaridad universal suele reducirse a una buena intención, una aberración lejana y sentimental hacia las injusticias sociales, hacia la pobreza o el hambre. Y este sentimiento que arroja nuestras esperanzas hacia un país lejano, tal vez arranque de nosotros la capacidad de observar las necesidades de nuestro prójimo que lloran a nuestro lado todos los días. Es por esto que la solidaridad debe ser desarrollada y promovida en todos sus ámbitos y en cada una de sus escalas. La solidaridad debe mirar tanto por el prójimo más cercano como por el hermano más distante, puesto que todos formamos parte de la misma realidad de la naturaleza humana en la tierra.

 
Ningún hombre es una isla. Estamos unidos, incluso cuando no somos conscientes de esa unidad. Nos une el paisaje, nos unen la carne y la sangre, nos unen el trabajo y la lengua que hablamos. Sin embargo, no siempre nos damos cuenta de esos vínculos. Cuando nace la solidaridad se despierta la conciencia, y aparecen entonces el lenguaje y la palabra. En ese instante sale a la luz todo lo que antes estaba escondido. Lo que nos une se hace visible para todos. Y entonces el hombre carga sus espaldas con el peso del otro. La solidaridad habla, llama, grita, afronta el sacrificio. Entonces la carga del prójimo se hace a menudo más grande que la nuestra.


Sólo aquél que no sepa observar la natural sociabilidad del hombre podrá negar, equivocadamente, la necesidad natural de la solidaridad.



El Movimiento Unidad Popular en acción.

La UP en acción, llevando a cabo su primer Proyecto, todo por una sonrisa de nuestros niños, jóvenes y hermanos adultos.

El sembrar Amor... llevar alegría a los niños, llevar esperanza a familias pobres dejados al olvido; es nuestra contribución de cada un@ de l@s Compañer@s; cumplimos con nuestro objetivo, que reciban un regalo, que por su situación económica ellos no la reciben.

Nosotros en nombre de cada sonrisa que nos regalaron desde nuestros niños a adultos, agradecemos a todos, quienes han hecho posible de cumplir con firmeza, nuestro primer proyecto lleno de Amor y Esperanza.


Compañeros:

-       Maria Joaniquina
-       Alma Joaniquina
-       Yoselyn Gomez Chodil
-       Sebastian Gonzales Mansilla
-       “Anonimo”
-       Alberto Conesa
-       Lexi Carrero
-       Bertha Morgado
-       Toño Castañeda
-       Oscar Pepeito Peres
-       Kakumei Kar
-       Paula Kar.
-       Luis S. Rodriguez
-       Juan Sebastian
-       David Carrero Moreno
Johan Doncel




PRIMER PROYECTO DE LA UP


Por el compañero Luis S. Rodriguez...

Hace algún tiempo un gran amigo y revolucionario Johan Doncel, me invito a que hiciera parte de un hermoso proyecto que él estaba organizando, aunque parecía algo sencillo en realidad era un proyecto bastante complejo y bien organizado la cual acepte con gusto.


 
 Después de algunas complicaciones el día Domingo 16 de enero a horas 10:00 de la mañana llegamos junto a Juan sebastian a la casa de nuestro camarada Johan donde conocimos a grandes personajes Kakumei  kar,  Paula kar, Oscar pepeito peres, David carrero moreno y Alma Joaniquina una gran persona y revolucionaria quien nos conto algunas historias bastante interesantes. Mientras esperamos la movilidad que nos transportaría a Ciudad Bolivar, ayudamos a empaquetar los últimos juguetes que quedaban. Alrededor de las 1:30 llego la movilidad y antes de salir Johan me regalo un interesante libro que titula “cuentos de la mina” de Victor Montoya con dedicación de dos bellos mensajes escritos por Johan y Alma.



Bien ya en la Ciudad Bolivar y caminando el ultimo trecho a pie por la falta de camino para automóviles al Barrio Localidad 19 zona limítrofe en lo urbano sector rural vereda el guabaly el verbenal. Llegamos a la humilde casa de doña Amaira Agudo quien nos atendió de una forma muy amable organizamos los juguetes y la ropa, luego partimos para recorrer casa por casa para así entregar los obsequios ya fueran muñecos o ropa. Cada vez que salían niños de las casas o bien nos topábamos con niños en la calle recibíamos sonrisas invaluables, sus pequeños ojitos brillaban de alegría al ver los juguetes, sus manitos se aferraban a estos mismos demostrando que en verdad los apreciaban, nos despedían con un estremecedor gracias; no sin antes darnos el obsequio de tomarse una foto acompañados de alguno de nosotros con la sonrisa salida desde sus corazones, solo esto hace que todo lo recorrido, todo el esfuerzo, toda la dedicación, todos y cada uno de los pasos dados valieran la pena!. 





Atentamente:


Luis S Rodriguez, 

agradecido y honrado de haber participado en este hermoso proyecto, mil gracias a todas las personas que hicieron posible este proyectó.


 

EN EL CORAZON DEL PUEBLO


Por el compañero Oscar Pepeito Peres...


La unidad popular es una apuesta política que busca fortalecer la unión y la unidad entre los  pueblos con acciones en los territorios que busquen el acercamiento entre los que se comprometen con los caminos de la revolución y en acción colectiva con su pueblo. La generación de conciencia  es el fundamento para la  practica revolucionariacomo  producto  del intercambio de saberes entre  seres, de hay emana  la importancia de las bases  de unidad  y unión como acción de cambio.



El primer proyecto lanzado desde la unidad popular surge como iniciativa para fomentar el acercamiento y el compromiso activo de los que hacen parte del movimiento, ante la critica constructiva de algunas sectores de que practicas como estas  solo generan  asistencialismo en las comunidades, pero  nos permitimos comunicar que el transfondode todo este esfuerzo y arduo trabajo era  de generar acciones de acercamiento y compromiso como pueblo de  compartir con nuestro pueblo y de  mostrar a aquellos de los que  hacen de la revolución un discurso y no una esperanza para las futuras generaciones de que los cambios se realizan desde el corazón mas que desde el discurso,  la iniciativa  que busco llegar a  niños y niñas con obsequios de individuos comprometidos con el cambio social recolectando mas de 200 obsequios llenando de felicidad sus corazones,  consiguió llegar a comunidades en condición de desplazamiento y pobreza extrema pertenecientes a la localidad 19 ciudad Bolívar en una zona limítrofe en lo urbano y el sector rural como la  vereda el guabaly el verbenal sur que goza de características sociales coherentes  con la situación del país, en cuanto a temas como  contrarreforma agraria que pasa Colombia actualmente, ya que estudios se focalizan en  áreas rurales, pero vemos como  la arremetida del latifundismo y sus consecuencias se  han expandido a zonas  urbanas, como lo es este espacio geográfico, ya que  como se conoce las consecuencias de la concentración de  tierra en pocas manos genera pobreza extrema para quienes las habitan sin ser sus dueños,  como es el caso de este sector que se encuentra en manos del  narco paramilitar y esmeraldero Víctor  Carranza cuya apropiación se destina para la explotación minera, con las consecuencias ambientalesque deja esta mala practica de este sector económico en las montañas y las consecuencias que  genera para la población aledaña  en cuanto a salud, el polvo desmedido, el ruido, el daño a la capa vegetal, los deslizamientos entre muchos son las problemáticas que sufren las comunidades a causa  del enriquecimiento de unos pocos ante la negligencia de un estado como garante de los intereses de unos pocos, con un proyecto de  ley de tierras que se tramita actualmente en el congreso de la republica que  no admite estas tierras como usurpación paramilitar y se encuentran dentro de  legitimidad, dando continuidad al problema.



Pero dentro de este  panorama hay quien se resiste a esta situación y busca obsequiar algo de alegría a tan fría realidad  que viven sus pobladores,  el sentimiento de amor y libertad permitió que muchos corazones se unieran en una noble causa, para dar vida entre pueblos. Muchos habrán de pensar que las ideas de amor, justicia y libertad desaparecieron, pero este acto  que marco la  historia en el corazón de muchos es  la prueba viviente de que la Revolución existe y resiste.




Cuando aquellos hombres y mujeres Libres estén en el corazón del pueblo se forjara la unión y se disparara la historia.




“Oscar Pepeito”

sábado, 15 de enero de 2011

El movimiento de masas echa a Ben Alí. La revolución tunecina en un momento decisivo El movimiento de masas echa a Ben Alí. La revolución tunecina en un momento decisivo


 escrito por Ulises Benito...

El país magrebí considerado más estable por los medios burgueses, y con el nivel de vida más alto, vive en revolución. En estos momentos el dictador, Zine el Abidine ben Alí, ha tenido que huir y el primer ministro, Mohamed Ghanuchi, ha tomado el control institucional. Desde el 19 de diciembre las manifestaciones ilegales, la rebelión, se extendieron de un extremo a otro del país. La rabia, la energía de lucha de las masas tunecinas, contenidas desde la revuelta del pan de 1984, vencieron al miedo. La participación es masiva en todos los sectores, estudiantes de bachillerato y universidad, trabajadores, capas medias. La criminal represión, causante de al menos 66 muertos, en vez de paralizar a la población, le ha soliviantado aún más. La huida de Ben Alí plantea a la revolución una nueva situación. ¿Conseguirá el régimen mantenerse tras haber sacrificado a su principal referente? ¿Cuáles son las tareas actuales del movimiento? 

La inmolación del joven Mohamed Buazizi en Sidi Bouzid fue el detonante. Este licenciado en paro intentó buscarse la vida con un puesto callejero de frutas y verduras, pero su mercancía fue requisada por la policía y su desesperación le encaminó hacia el suicidio. Los jóvenes, que son la mayoría de la población y se sienten acorralados por el alto paro (según algunas fuentes, del 60% entre los licenciados) y el coste de la vida, se vieron inmediatamente reflejados en esta víctima de la crisis y de la soberbia de un régimen tiránico. En el entierro de Mohamed, 5.000 personas clamaron "hoy te lloramos, mañana haremos llorar a quienes te han empujado al suicidio". Durante estas semanas, desde Sidi Bouzid, Kasserine, Thala y Regueb, se fueron extendiendo las manifestaciones ilegales por todo el país. En varias localidades los manifestantes asaltaron locales oficiales, incluso comisarías. Hubo también al menos dos suicidios (un joven se electrocutó gritando consignas contra el régimen) y cinco suicidios frustrados, lo que refleja el grado de desesperación y determinación. Especial importancia tiene la participación de la población de la cuenca minera de Gafsa, protagonista de una dura lucha, que fue aislada y reprimida, hace tres años. 

Las primeras reivindicaciones espontáneas, más centradas en el paro, dieron paso rápidamente a otras más políticas, críticas con Ben Alí, la corrupción, la represión y el régimen. Consignas como "el trabajo es un derecho, banda de ladrones", "abajo los verdugos del pueblo", "trabajo, libertad, justicia social" o "no a los saqueadores del dinero público". Pero la que se impuso por encima de cualquier otra es "Ben Alí, márchate". 

La policía reprimió con saña. La noche del 9 de enero y la mañana del 10 provocó decenas de muertos en Kassedine. Las fuerzas represivas ocuparon violentamente la sede regional de la UGTT (Unión General de Trabajadores Tunecinos), sitio de referencia de los manifestantes. En Thala se enfrentaron con ellos estudiantes de bachillerato (un buen ejemplo de la pérdida del miedo a la represión), y los policías se vieron obligados a ocupar institutos. Ese mismo día, el 10, Ben Alí ordenó el cierre de todos los centros educativos. El régimen también infiltró a provocadores en las manifestaciones para excusar la intervención policial, dispuso de francotiradores para asesinar a manifestantes, y organizó saqueos para intentar presentarles como delincuentes. 

tunez_mani.jpgLa criminal represión no sirvió para parar el movimiento, al contrario. La brutal actuación policial en Kassedine y otras localidades entre el 8 y el 10 provocó una mayor movilización, y la incorporación de los barrios obreros de Túnez capital a la revuelta. 

Una dictadura descompuesta
 
El régimen ha demostrado en este proceso síntomas claros de agotamiento. Incluso sectores importantes de capas medias, y profesionales liberales (abogados, actores y artistas) se están movilizando y están sufriendo en sus carnes la represión. Rápidamente, los dos partidos de la oposición legal y domesticada han intentado desmarcarse de la dictadura. Otro síntoma de la descomposición de la dictadura son los rumores de que el responsable del Ejército fue destituido por sus vacilaciones en reprimir la rebelión; evidentemente un sector de militares tiene miedo a los efectos de ésta sobre la tropa, y de hecho hasta ahora, aunque ha salido a las calles, los militares no se han implicado en la represión e incluso ha habido muchos casos de confraternización entre soldados y manifestantes. 

La clave para el triunfo definitivo de la insurrección es la implicación de la clase obrera. En Túnez la población urbana es muy mayoritaria, del 65%. Un tercio de la población activa trabaja en la industria (petróleo, minería, textil), y un 43% en los servicios, frente al 22% que vive del sector primario. Correctamente, la población se ha manifestado enfrente y dentro de los locales de la UGTT, ejerciendo presión. La cúpula de este sindicato tradicional (única federación legalizada) ha estado totalmente comprometida con el régimen, sin embargo la presión de su base le ha obligado a convocar huelgas en diferentes localidades, y la dirección nacional condenó la represión del Gobierno e incluso anunció una huelga general, aunque sin fecha determinada. 

Ben Alí gobernaba Túnez desde 1987. Su dictadura se ha caracterizado por la eliminación del monopolio estatal del comercio exterior y por una salvaje apertura del país a las multinacionales europeas y estadounidenses, privatización que también ha beneficiado ostentosamente a su familia. Ella es propietaria de la telefonía privatizada, de bancos, de grandes superficies, de concesiones automovilísticas... De hecho el saqueo de los bienes públicos por parte de la camarilla dominante, las empresas extranjeras y los burgueses (saqueo ampliamente conocido, pero ratificado en sus detalles por las filtraciones de Wikileaks), es un factor clave en la explosión popular. 

Los intereses del imperialismo
 
toque_queda.jpgEl imperialismo tiene grandes intereses en el país. El acuerdo de asociación Túnez-UE, firmado en 1998, fue un punto de inflexión en el saqueo de las empresas públicas y la ruina de la pequeña producción. También existe un interés político, ya que Túnez es tierra de paso de muchos inmigrantes africanos que intentan acceder a Europa a través de Italia; la UE firmó un acuerdo en 2002 que permite el control y la represión de esta población desesperada, con una contundencia que es más difícil en territorio europeo. Además les interesa de Túnez el control del peligro islamista. Por último, existen intereses estratégicos: el imperialismo necesita en la zona regímenes estables que promuevan sus negocios, y esto sólo es posible con dictaduras. El problema que tiene es que, como demuestra este caso, cada vez es más difícil apuntalar regímenes odiados por las masas, que están perdiendo el miedo, y la rabia recorre todo el Magreb y, también, el principal país árabe: Egipto. 

Teniendo en cuenta estos intereses, es difícil sorprenderse de la nula o tibia reacción de los gobiernos imperialistas ante los acontecimientos. El viernes 7 la ministra francesa de Exteriores, Michèle Alliot-Marie, recibía sin publicidad a su homólogo tunecino, Kamel Morjane. La UE no se pronunció hasta el día 10, en boca de la responsable de Exteriores, Catherine Ashton, que pidió la liberación de los detenidos y "diálogo" (es de imaginar que a las dos partes). Más vomitiva todavía es la declaración de Franco Frattini, el de Exteriores italiano; "condenamos cualquier tipo de violencia, pero respaldamos a los Gobiernos que han tenido la valentía y han pagado con la sangre de sus ciudadanos los ataques del terrorismo". El Gobierno de Zapatero ha mantenido durante semanas un silencio cómplice, para al final lamentar con su habitual jesuitismo los hechos violentos producidos. Llama la atención, como ya pasó ante su posicionamiento con la dictadura marroquí (frente a la masacre del pueblo saharahui), la doble vara de medir de los reformistas, cuando se trata de regímenes tiránicos favorables a los intereses capitalistas, o de revoluciones como la venezolana y la cubana. 

Los 3 días negros del dictador
 
Palo y zanahoria combinados ha sido la táctica de Ben Alí. El palo de asesinar a decenas de manifestantes, la zanahoria de destituir a dos ministros y prometía crear 300.000 puestos de trabajo, inversiones, una comisión de control de la corrupción, etc. Promesas que no han engañado a nadie. 

Ante el avance de la lucha, con su extensión a los arrabales obreros de la capital, el régimen, en un intento desesperado por parar la insurrección, aislando a los sectores más luchadores del resto, combinó concesiones significativas con un paso cualitativo en la represión. El 12 de enero Ben Alí, por una parte, sacrificaba a su ministro del Interior, y lo más importante: ordenaba la liberación de todos los detenidos. Por otra, decretaba el toque de queda nocturno en Túnez capital, sacando a las tropas a las calles. 

ben_ali.jpgSin embargo, estas maniobras no han tenido éxito. Esa misma noche los enfrentamientos se recrudecieron en la misma ciudad. En la localidad minera de Gafsa duraron hasta bien entrada la madrugada; la policía asesinó a siete manifestantes. La revuelta continuó en Kasserine, Beja (donde fue asaltada una sede del partido gubernamental), etc.
El día siguiente tuvo que reaparecer Ben Alí, en su penúltimo intento de aplacar la revolución. En un falso tono de autocrítica, y utilizando por primera vez el dialecto tunecino y no el árabe estándar (para que le entendieran fácilmente las masas y para dar una frustrada imagen de cercanía), el tirano se ofreció a no optar a la reelección presidencial en 2014, a permitir la libertad de prensa e internet, a abordar una reforma política en profundidad, y otras promesas de carácter económico y social. A la vez, informaba de haber dado orden de no disolver con bala las manifestaciones. Pero mantenía el toque de queda. 

Una vez más, la maniobra salió mal. Al certificar con ese discurso la debilidad del régimen, miles de personas se echaron a las calles para celebrarla, haciendo caso omiso de nuevo del impotente toque de queda. El día 14 un clamor recorrió Túnez ciudad: "Ben Alí asesino". La crónica de El País es interesante: "Eran las 9 de la mañana cuando ha comenzado una nueva marcha en el centro de Túnez. Primero se han reunido unas miles de personas frente a la sede del prestigioso sindicato UGTT y luego ha ido creciendo con la incorporación de más manifestantes, hasta reunirse decenas de miles de personas (...). Allí [frente al Ministerio de Interior] se han enfrentado a un cordón policial y lo han sobrepasado. Los manifestantes no se fían del presidente y de lo que dijo ayer, lo llaman ‘asesino' -en francés para que todo el mundo lo entienda- y piden libertad y que los Trabelsi, la familia de la primera dama, sean juzgados. ‘No a Ben Alí', corean los manifestantes, añadiendo que ‘la revuelta continúa'. Dicen, sin parar de cantar el himno nacional, que ‘o nos matan o se van, pero aquí no se negocia". 

La manifestación finalmente fue disuelta, aunque grupos de jóvenes mantuvieron enfrentamientos con la policía durante horas. Después de esta multitudinaria marcha, Ben Alí anunció, en su último cartucho, la destitución de todo su Gobierno y la convocatoria de elecciones legislativas. Ben Alí era ya una carga evidente para el propio régimen que lo encubrió, y a las pocas horas se produjo su huída y la asunción del poder formal por parte de uno de sus cargos políticos. Este es la primera victoria del movimiento de masas. 

¿Hacia dónde va Túnez?
 
Han pasado pocas horas desde la huida de Ben Alí. Su sustituto habla de respetar la Constitución del régimen y ha apelado al "sentimiento patriótico". A la vez, se ha declarado el estado de emergencia (es decir, se amplía el toque de queda) y se ha revocado la supuesta prohibición de reprimir con fuego real. 

La situación está muy abierta. ¿Puede el régimen, tras desprenderse de la rémora de Ben Alí, intentar ahogar en sangre la revolución, con el Ejército? Puede. Pero los interrogantes sobre cómo acabaría ese intento son demasiado importantes para la reacción. Lo más probable es que intenten remozar la imagen del régimen, ganar tiempo, tranquilizar y engañar a las masas con promesas y juegos parlamentarios, sin que esto descarte una intervención militar más adelante. En cualquier caso, la clase dominante tunecina necesita retomar el poder real, que hoy está puesto en cuestión. 

tunez_manif3.jpgSin embargo, no está claro que consigan llevar a cabo sus planes. En estos momentos todo lo que huela al régimen es sospechoso para las masas. Mantener en sus cargos a la misma casta política corrupta, organizar unas elecciones tuteladas, y garantizar la misma política de saqueo y privatización para contentar a burgueses propios y foráneos, chocará con un movimiento que se siente fuerte, y que está decidido. 

Los sectores más avanzados, al menos, saben que el movimiento haría mal en confiarse. Dos peligros ciernen sobre la revolución, la intervención de los militares y el desvío de la energía de las masas hacia el pantanoso terreno del parlamentarismo burgués. 

La mera sustitución de Ben Alí no implica ninguna garantía de conquista de absolutamente ninguna reivindicación social o democrática, el movimiento debe continuar, y en este sentido la convocatoria de una huelga general indefinida es clave. La revolución, más que nunca, implica organización y programa. 

Crear comités, dotarse de un programa socialista
 
El movimiento no puede delegar en nadie ajeno su representación. Es imprescindible la creación de comités en cada barrio, fábrica, localidad, elegidos en asamblea, y su coordinación a nivel nacional. Sus delegados deben ser revocables en todo momento, y organizar la huelga general es su tarea más inmediata. Esta iniciativa no es contradictoria con la presión hacia la UGTT para que convoque ya la huelga general indefinida, y con exigir la elección democrática de sus cargos y la depuración de los elementos comprometidos con la dictadura. Hay que animar a retomar, localidad por localidad, fábrica por fábrica, cada sección de la UGTT, y que ésta sea una herramienta útil para la clase obrera. También los sindicatos independientes, y las organizaciones obreras ilegales, tienen su papel en las asambleas y comités. 

No podemos confiar en los cargos del Ejército. Por un lado es imprescindible perseverar en la confraternización con los soldados (fenómeno que ya se está dando), así como reivindicar plenos derechos democráticos para la tropa, y animarles también a organizar comités. Por otro lado, hay que garantizar, a través de las asambleas, que las manifestaciones no sean reventadas por la policía, los locales ocupados, etc.; las asambleas deben organizar milicias para vigilar las manifestaciones, los barrios obreros, etc. 

capt.photo_1295038372434-2-0.jpgTambién es imprescindible concretar en un programa las reivindicaciones que son necesarias. Las reivindicaciones democráticas (depuración profunda del aparato de Estado; enjuiciamiento de todos los responsables policiales, políticos y económicos; expropiación de sus bienes, libertades democráticas plenas sin cortapisas burocráticas) deben vincularse a las exigencias sociales y económicas populares (salarios dignos, plan de creación de empleo por parte del Estado, bajada radical del precio de los productos básicos, reforma agraria, etc.), y a la única alternativa que puede garantizar esto: la expropiación de la camarilla dirigente y de los burgueses, que se han lucrado con la dictadura, y de las multinacionales instaladas en el país. Recuperando los recursos del país, se podría planificar la economía al servicio de la mayoría. Para ello es imprescindible el control obrero y popular, a través de los comités que deben organizar la lucha y que deben ser la base de un auténtico Estado democrático, socialista. 

Una revolución socialista es la única posibilidad de mejorar el nivel de vida de las masas. Cualquier maniobra burguesa para ganar tiempo no sólo no supondrá ninguna mejora para ellas, sino que puede preceder a una revancha de la clase dominante tunecina, y del imperialismo, que elegirán el mejor momento para ensangrentar de nuevo Túnez, y dar un criminal escarmiento al pueblo. 

Un Túnez socialista
 
Un régimen de democracia obrera, que tome inmediatamente medidas socialistas, tendrá la enemistad radical de los imperialistas. Pero también tendrá un efecto electrizante en las masas del Magreb y de todo el mundo árabe. Marcará un camino a las masas desesperadas, hartas del yugo del imperialismo y del integrismo islámico. 

Durante lustros los burgueses han intentado asustar a los trabajadores occidentales con el peligro de los movimientos islamistas. Han escondido convenientemente que éstos no son ni más ni menos reaccionarios que los propios imperialistas, como podemos ver en Afganistán o Irak. Y, sobre todo, han sobrevalorado convenientemente sus fuerzas. A la vez han escondido cómo también en las naciones árabes e islámicas, ricas en tradiciones revolucionarias, existen oprimidos y opresores; también existen trabajadores, jóvenes y campesinos, que buscan una sociedad justa, no en el Paraíso, sino en la Tierra, y que luchan por ella, contra los regímenes proimperialistas y haciendo frente a la reacción islamista (que allí juegan un papel similar al de las bandas fascistas de Europa en los años 30). 

Independientemente de lo que pase, la revuelta tunecina es un hito que ya ha tenido efecto en el levantamiento de sectores de la juventud argelina, y que llama poderosamente a la acción a la clase obrera y a los demás oprimidos, en especial de Argelia, de Marruecos y de Egipto. Un Túnez socialista que enarbole la bandera de una Federación Socialista del Magreb y de la extensión mundial de la revolución sería un formidable imán.

domingo, 9 de enero de 2011

Colombia: Lo que se oculta tras el salario mínimo


 Por Carlos Tobar...

Si no tuviese el salario mínimo las connotaciones que tiene, la noticia de su aumento (1) sería el chiste del año. Obviamente un chiste de humor negro, pero chiste. Sin embargo las implicaciones reales son muy tristes, como quiera que el salario mínimo sea el indicador de la remuneración de la fuerza de trabajo, y con él la capacidad de compra de los asalariados de los bienes y servicios para satisfacer sus necesidades y alcanzar sus aspiraciones. Comida, techo, vestuario, servicios públicos, educación, salud y por qué no esparcimiento, incluidas las indispensables vacaciones. Pero todo eso se va en esto: en ilusiones; porque con los magros ingresos de los más pobres, casi de sobrevivencia, lo único que tienen garantizado son la escasez y las carencias.

Por eso la pantomima de todos los años de la concertación entre empresarios y trabajadores, entre el capital y el trabajo, con la mediación del gobierno (?), no pasa de ser la burla institucional de los que poco o nada tienen. Una tramoya muy bien montada con la dirección y asesoría de los organismos internacionales, los fondos monetarios y los bancos mundiales, gendarmes por antonomasia de los sacrosantos e inviolables intereses del capital financiero.

Porque lo que se terminó imponiendo a lo largo del últimos 20 años de globalización capitalista, son las relaciones más desiguales y desventajosas en la historia de la contradicción entre el capital y el trabajo. Ya no solo se contentan los capitalistas parasitarios del mundo entero con retribuir en la cantidad más irrisoria posible a los trabajadores asalariados, -de los EE.UU. a Europa donde las sociedades del bienestar están desapareciendo; de Asia, América Latina o de Oceanía, expoliadas sin compasión desde la época colonial; para no hablar de los salarios de hambre de África, China o el sudeste asiático-, sino que aprovechándose del poder omnímodo adquirido a través de las normas y regulaciones, ampliamente favorables, que terminó imponiendo a todos los países de la tierra, no paga impuestos, se hace conceder todo tipo de gajes y ventajas, circula sin cortapisas a la sombra de la “libertad de comercio”, concentrando, de manera inapelable, la riqueza acumulada por el trabajo de todos los pueblos del mundo.

Esta carrera desenfrenada la lleva no solo exprimiendo hasta “la última gota de sudor” de los trabajadores asalariados, sino que depreda las riquezas naturales del planeta, poniendo en peligro la existencia de la especie humana sobre la Tierra. Recordemos no más el invierno que nos azota de manera inclemente.

La tapa de su cinismo y avaricia la estamos viendo en la solución a la crisis capitalista más reciente, la iniciada por la especulación desenfrenada de los grandes bancos norteamericanos hace menos de dos años. Ahora que producto de este comportamiento irresponsable algunos países del mundo desarrollado se han sumido en la crisis: Grecia, Irlanda, Portugal, España, Inglaterra…, quienes están pagando los descalabros son los trabajadores a quienes recortan pensiones, salarios, vacaciones, prestaciones sociales, salud, educación, etc.

En las desgracias de los trabajadores de los países desarrollados se reflejan nuestras propias desgracias. Ellos están pasando por lo que nosotros ya pasamos, y sabemos que no son la solución a los problemas de las mayorías. Estas apreciaciones, aún muy elementales, serán las que terminarán reconstruyendo la hermandad que nos dará la fuerza para volver al cauce natural el desarrollo de la sociedad.

http://www.diariodelhuila.com/noticia/9394

NOTAS DE REBELIÓN:

(1) El presidente Juan Manuel Santos Calderón anunció este 8 de enero una revisión al decreto 4834 del 30 de diciembre de 2010,para que el salario mínimo se eleve, por lo menos, al 4%, corrigiendo el 3,4% inicial. Esto significaría que el salario mínimo que devengan más de 3 millones de colombianos quedaría en 535.600 pesos (288 dólares) y no en 532.500 pesos (286 dólares), que fue el reajuste del 3,4 por ciento que ordenado el 30 de diciembre.Es decir que el aumento no sería de 17.500 pesos (9,4 dólares) mensuales sino de 20.600 pesos (11 dólares).

Una vez conocidas las exageradas alzas en los servicios e insumos para el 2011, como el transporte que fue del 8% al 10%, los combustibles que van en el orden del 20% (Colombia tiene el combustible más caro de todo el continente, por encima incluso de Estados Unidos), los servicios públicos, los peajes, la canasta familiar, matrículas escolares,  impuestos entre otros, los principales sindicatos han coincidido en señalar que se trata de un incremento indignante para los trabajadores e inconveniente para el crecimiento económico del país, pues disminuye el poder de compra y afecta el consumo interno, lo cual no contribuye en absoluto a mitigar la extrema pobreza, pero da continuidad al modelo neoliberal con su estrategia de privilegiar los intereses de los potentados de la economía, con detrimento de la población más pobre del país.