viernes, 16 de julio de 2010

Las Madres sortean miles de preocupaciones básicas mientras llevan en el alma y en el llanto el recuerdo de sus hijos.... Por Puente Sur Colombiana





Las Madres de Soacha sortean miles de preocupaciones básicas mientras llevan en el alma y en el llanto el recuerdo de sus hijos: caminan kilómetros y kilómetros al día, para ir a ofertar su fuerza de trabajo en casas de ricos, como “empleadas de servicio” a cambio de míseras sumas y de esas ropas variopintas y gastadas que tienen el mal gusto de ponerse. Caminan kilómetros a diario ya que muchas de ellas viven en zonas a las que no llega el transporte público, y menos se “atreve” a llegar un taxi, debido a la inseguridad que causan las condiciones paupérrimas del lugar en el que habitan.
Las Damas de Blanco no se preocupan por los básicos de la supervivencia cotidiana, ellas están a otro nivel, más filosófico; no se preocupan por su vivienda, ya que en Cuba la vivienda es un derecho básico que cada cual tiene, y no una mercancía, con lo cual ellas no conocen la preocupación del alquiler, el desahucio, los cortes de luz por impago, y todas esas preocupaciones terrenales que las alejarían de la escenificación y brillo que les corresponden, y de la difusión de la “necesidad de establecer en Cuba la Libertad”; la libertad de comprar como en Miami, y de morirse por falta de diálisis, como en Miami.
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· Capitulo 2. Hijos, comodidad y riesgos
Las Madres de Soacha han criado a sus hijos milagrosamente: solas, sin ayuda del estado, sin guarderías infantiles, sin salubridad, viviendo en medio de cloacas, y en casuchas que pueden caerse de la loma a la primera lluvia… Siempre nerviosas por el niño o la niña mientras iban a trabajar; algunas debiendo optar por dejarlos solitos con escasos 3 o 4 años de edad, a la merced de los accidentes mortales del hogar. Las Madres de Soacha han criado a sus hijos haciendo equilibrismo entre el agua con sal, el agua con azúcar, y el indispensable par de zapatos para el hijo al momento de mandarlo a la escuelita, si es que había alguna no muy lejos, cuya cuota de inscripción fuera accesible. Muchas han conocido desplazamientos forzados, en el segundo país con más desplazados del mundo… (1) En Colombia hay más de 4,5 millones de personas despojadas y desplazadas de sus tierras y hogares mediante el terror para beneficio de la oligarquía colombiana y de las multinacionales del agro-industrial o de la extracción.
Las Damas de Blanco han criado a sus hijos con todas las necesidades cubiertas, y además con acceso a la cultura, a los deportes y a una sociedad sana. Nunca se han preocupado por el asunto de las guarderías infantiles, ya que en Cuba las guarderías infantiles son un derecho básico, y las hay en todos los barrios. Nunca se han preocupado de accidentes de sus niños obligados a estar solos en el hogar… Nunca se han preocupado de deslaves, e incluso en las catástrofes naturales, como los ciclones que azotan periódicamente a Cuba, han gozado de un eficaz plan de evacuación, de asistencia social, de salubridad, que hace que Cuba, gracias a su sistema, sea el único país de la región en el que esos ciclones no dejan centenares o miles de muertos, como sí es el caso en Haití, Republica Dominicana, Honduras, USA (Nueva Orleans), Nicaragua, etc.…
Las Damas de Blanco nunca se han preocupado por la insalubridad, ya que en Cuba la salubridad es un básico resuelto en el que la desarrollada medicina preventiva cubana pone mucho énfasis.
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· Capitulo 3. Libertad

Las Damas de Blanco claman “Libertad y Justicia”, según unos conceptos que estipulan que la Libertad es la libertad a la propiedad privada, y la “Justicia” significa que ellas, sus allegados y sus familiares puedan poner bombas en hoteles o cines de Cuba, puedan delinquir y asesinar, pagados por la CIA, y que se les aplique la “justicia” de dejarlos en libertad (2).
Las Madres de Soacha y las madres de los 7.500 presos políticos en Colombia claman “Justicia y Libertad”. Las madres de Soacha piden que no haya impunidad para militares, generales y planificadores de algo llamado “falsos positivos” (3); las madres de los presos políticos en Colombia piden la Libertad de sus hijas e hijos, encarcelados bajo montajes judiciales (4), (5): estudiantes, sindicalistas, campesinos, indígenas, afro descendientes, líderes feministas, sociólogos, maestros, algunos condenados a penas que rondan los 40 años de cárcel, por su pensamiento crítico y reivindicación social.
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· Capitulo 4. Sobrevivientes

Muchas de Las Madres de Soacha son sobrevivientes de las masacres perpetradas por la Herramienta paramilitar y militar del estado colombiano y de las multinacionales (6); masacres perpetradas para desalojar a campesinos, indígenas y afro descendientes. Con estos traumas sicológicos a cuestas viven en Bogotá, o más bien en sus barrios periféricos, aquellos reservados a los más empobrecidos, como lo es Soacha. Sus rostros envejecidos por el terror y la miseria son marginados de difusión mediática: mujeres valientes, golpeadas, avanzan invisibles en el trasegar de los pueblos.
Las Damas de Blanco llegan a sus casas, después de una marcha, como “sobrevivientes”… sobrevivientes al calor habanero multiplicado por las cámaras múltiples, e intensificado por la multitud que siempre se aglutina en torno a ellas cuando salen a hacer sus mediatizadas marchas: con el fin de abuchearlas, no de aplaudirlas (7). La multitud les grita que el pueblo cubano no se cree sus mentiras, que no alienten las políticas del bloqueo genocida de USA contra Cuba… Las Damas de Blanco, visiblemente desacreditadas por la pasión con la que el pueblo cubano sale a las calles a recriminarles su mercenariato, caminan disgustadas por lo que ellas más tarde llamarán ante los mass-media mundiales: “el lavado de cerebro castrista”, pues ellas no pueden entender que el pueblo cubano prefiera defender a Cuba revolucionaria y no caer en un sistema de privilegios para pocos y exclusiones correlativas para las mayorías, como lo es el capitalismo. No obstante el ostensible repudio popular que suscitan las Damas de Blanco en Cuba, los mass-media ocultan y deforman sin cesar la realidad. Las arregladas caras de las Damas de Blanco, ofuscadas por el oprobio de no poder hacer de Cuba un país capitalista, llenan las pantallas del mundo entero.

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· Capitulo 5. Traumas

Las Madres de Soacha viven cotidianamente con imágenes de horror estampadas en el alma: imágenes de las masacres con moto-sierra que acabaron con la vida de sus familiares; las imágenes del horror inyectado por la Estrategia paramilitar del estado colombiano y sus militares (8)… Estas Madres deben acostarse y levantarse cada día, y avanzar sorteando el miedo y la angustia, con un corazón de praderas irreales. Estas Madres han sobrevivido sin embargo a las masacres, y han “echa´o pa´lante” para la ciudad a criar a sus hijos…
Las Damas de Blanco viven cotidianamente traumatizadas por “la dictadura castrista” que les impide acumular tierras y lujos, que les impide desposeer a otros cubanos, para tener sobre ellos un privilegio feudal. Con estos traumas sicológicos a cuestas viven las Damas de Blanco, como habaneras en La Habana… o mejor dicho viven en la Habana como estadounidenses-habaneras, ya que gozan de una paga en dólares suministrada por la “Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba”. Se duermen y se despiertan con la omnipresencia de las imágenes de los grandes shopping-centers de Miami, en el alma, estilizada y plastificada; siempre listas para influenciar a sus hijos y a otros jóvenes con la propaganda de “lo maravilloso que es vivir en el capitalismo”, al que ellas llaman “Mundo Libre”.

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· Capitulo 6. En la Guerra mediática unas apuñalan y otras son apuñaladas
Entre lo superfluo “útil” sobre-mediatizado y lo macabro “útil” escondido… 35 000 niños muriendo por causas evitables cada día son un “detalle”; la parábola de la uña rota frente al hospital devastado…

Las Damas de Blanco apuñalan propaganda; son parte de una maquinaria de guerra mediática adelantada por la ex oligarquía que había en Cuba antes de la revolución y por el gran capital transnacional. La propaganda inyectada a través de los mass-media mundiales y los grupúsculos financiados en Cuba por la CIA, busca acabar con la revolución cubana, preparando internacionalmente una matriz de opinión en la que se presenta a Cuba como un sistema nefasto, lleno de pobreza e injusticia, y a su gobierno como un régimen despótico. En Cuba, esta propaganda busca convencer de “las maravillas del capitalismo”, obviando que en el “Mundo Libre” cada 7 segundos muere de hambre un niño de menos de diez años. Ninguno en Cuba.

En el “mundo Libre”, 200 millones de niños viven y duermen en las calles; ninguno en Cuba.

1.020 millones de personas sufren de malnutrición crónica en el mundo (FAO) (9). Ninguna de ellas es cubana.