domingo, 28 de noviembre de 2010

El ataque norcoreano a Yeonpyeong. ¿Presagio de una nueva guerra de Corea?

Corea: Crisis mundial, la pulseada militar


Por Jorge Altamira...

Cuando se trata de Corea del Norte, la información mediática internacional es sencillamente abominable. Hace unos dos meses, se la acusó de hundir una nave surcoreana, algo que nadie pudo probar y que los peritajes conocidos señalan como completamente improbable. Ahora, se la denuncia por disparar hacia Corea del Sur con el propósito de "llamar la atención" o de extorsionar económicamente con un mayor despliegue de sus instalaciones nucleares.

Una lectura del pequeño recuadro que Ambito dedica a la Bolsa de Nueva York (24/11), nos cuenta otra historia. "Unos días atrás, relata el improbable Francis Moore, Corea del Sur inició su ejercicio anual de maniobras militares enviando 70.000 soldados a la zona de frontera". Como se ve, pacifismo puro. "Ayer por la noche, prosigue, una batería de artillería comenzó en la isla de Paeknoyeongdo a disparar misiles con dirección al norte (muy cerca o pasando la frontera). Los norcoreanos respondieron disparando sobre la isla de Yeonpycong (que consideran suya.....)". O sea que la provocación partió de Corea del Sur y no fue de ningún modo episódica, sino parte de entrenamientos militares en las puertas del Norte. El ‘llamado de atención' puede haber existido, pero fue en sentido inverso. ¿Qué ‘atención' se quiere suscitar? China, una potencia del G20 que acaba de aumentar su participación en el FMI -la que ya salió, indistintamente, a rescatar a Estados Unidos o a la Unión Europea de sus sinsabores financieros-, no vaciló en intervenir, pero con una denuncia a Corea del Sur, no a la del Norte.

¿Qué pasa entonces?

La madre del borrego saltó enseguida por boca de algunos analistas: hay una pelea seria entre Estados Unidos, Japón y China por el control del Mar de China. En el contexto de la pugna mundial por controlar el desarrollo capitalista de China, el tema de la presencia militar y de las alianzas militares en la región juega desde hace tiempo un lugar relevante. La provocación contra Corea del Norte apunta contra China, lo mismo que el afán de dictar los términos de una reunificación de la península coreana en clave capitalista. En un cierto punto, la disputa opone a Japón contra Estados Unidos, como se comprobó en la resistencia de éste a aceptar la exigencia japonesa de desmantelar la base de Okinawa. En Japón se enfrentan, con mayor dureza cada vez, las fracciones proyanquis y prochinas. El objetivo de la provocación surcoreana es justificar la ingerencia norteamericana, que ya ha mandado sus acorazados a la zona. Las peleas de soberanías por islas o islotes tienen que ver directamente con esta pugna por los espacios marítimos. Rusia acaba de ceder algunos de ellos a Japón.

La bancarrota de la Unión Europea no demorará en detonar una poderosa explosión en la política mundial, cuyo centro de gravitación es el área del Pacífico que separa (o une) a Estados Unidos de China y Japón. Un influyente ex asesor del ex presidente norteamericano James Carter acaba de reclamar acciones ‘decisivas' contra Corea del Norte, para lo cual -dice- hay que cerrar otros frentes en crisis -como sería el caso de Palestina. Como se ve, los Estados mayores consideran al escenario de la bancarrota capitalista mundial como un teatro bélico. La cuestión norcoreana retoma, entonces, toda su simpleza: la imposición del capitalismo allí está condicionada a un entendimiento mundial sobre sus términos -que la crisis mundial aleja.

La reunificación de Corea, si no es el resultado de una lucha independiente de la clase obrera coreana, tanto del norte como del sur, es la mecha de una guerra.
 


Por Abel Samir...

Como todos sabemos en 1953 terminó la guerra de Corea entre el sur y el norte. El sur apoyado por USA y varios países a nombre de la ONU, cuando en realidad se trataba de aliados de USA que compartían el sistema capitalista y opuestos al sistema socialista que se estaba desarrollando en algunos países como consecuencia del término de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra Fría.

En la guerra de Corea ambos Estados -el del sur y el del norte- pretendían la unión de toda Corea en un solo Estado, desde luego conservando el sistema político y económico respectivo y desestimando el sistema del contrincante. Norcorea había prácticamente derrotado a Sudcorea, y USA no queriendo perder su influencia en la región después de la victoria de los revolucionarios chinos y del surgimiento de la República Popular China, decidió inmiscuirse en la guerra y motivar a la participación de algunos de sus aliados para dar así al impresión de que se trataba de la defensa de un país atacado por otro y no de una guerra más bien con carácter de guerra civil.

Fue así como USA movilizó su flota y un par de ejércitos apoyados por una poderosa fuerza naval y por una enorme flota aérea, aprovechando la carencia de esos medios militares que sufrían los norcoreanos. De esa forma, mediante desembarcos a la espalda de los norcoreanos y cortando sus líneas de comunicaciones, por donde respira todo el aparato militar logístico, los norcoreanos tuvieron que retirarse perseguidos por fuerzas mucho más numerosas y mejor equipadas.

Las desastrosas circunstancias y la amenaza de que Norcorea fuera borrada del mapa como un Estado surgido después de la derrota de Japón en 1945, obligó a la República Popular China a intervenir con su ejército, que aunque no tan bien equipado como el norteamericano, el inglés y el australiano que presionaban a las tropas norcoreanas casi ya en la frontera con China, era un ejército aguerrido y muy motivado. La entrada del Ejército de Liberación Popular cambió la balanza y las fuerzas bajo el mando de USA tuvieron que retirarse con gran desconcierto con grandes pérdidas en equipo y hombres. Desde luego que el ELP también sufrió la pérdida de muchos miles de combatientes, pero fueron reemplazados más rápidamente que lo que podían hacer las fuerzas de USA y sus aliados camuflados bajo el paraguas de la ONU.

Cuando la guerra terminó, en realidad no se llegó a firmar la paz, sino sólo un armisticio que en ciertas circunstancias puede ser roto y pasarse de nuevo a las hostilidades si es que no existe realmente el propósito político de ambos contendores de llegar a una paz estable. Norcorea por mucho tiempo ha insistido en que se firme la paz, sobre todo con USA, cuestión que no ha interesado a los norteamericanos y, por tanto, tampoco a su aliado Sudcorea. Y, ¿cuál es la razón por la que USA se niega a que se firme una paz estable? Existe, desde luego, el interés geopolítico de USA de mantener una base militar en territorio coreano, medida que coincide con su geopolítica general de ser la nación dominante del mundo. Una Corea unida no justificaría la presencia de una o varias bases militares en esa zona, bases que en realidad estarían apuntadas contra China más que a una Corea inestable. Desde luego que la unión de Corea en un solo Estado es algo muy difícil y complicado. Mucho más de lo que fue la unión de la DDR con la República Federal Alemana. Pero aún así, si esa fuese una posibilidad real y sin grandes tropiezos, la República Popular China no podría aceptar la existencia de bases norteamericanas sin que existieran razones de peso y consideraría su existencia como fuera de lugar y una amenaza real a su seguridad. Por esa misma razón, la RPCh en la actualidad prefiere mantenerse casi neutral sin dejar de apoyar a Norcorea, aun cuando las acciones de los norcoreanos no siempre estén de acuerdo a los intereses de paz que lleva la RPCh para seguir adelante en su modernización y desarrollo. Desde luego que a la RPCh no le interesa una guerra en esa zona, más aún que tanto USA como Norcorea poseen armas nucleares, aunque el arsenal de esta última sea muy inferior al de USA. Sin embargo el arsenal nuclear inhibe un ataque de USA a Norcorea. Por esa misma razón los norcoreanos han seguido desarrollando su arsenal y así no se sientan en condiciones tan inferiores. Si bien es cierto USA podría destruir casi toda Norcorea, la respuesta norcoreana podría ser también muy contundente y acabar con la vida de muchos miles de estadounidenses en las numerosas bases militares que existen en la región. Al menos, todas las bases norteamericanas que se encuentran dentro de un radio de 3.000 kilómetros podrían ser atacadas. Nadie sabe, ni siquiera la mejor inteligencia de USA, la cantidad de armas nucleares que poseen los norcoreanos. Bien podrían ser 10 como 40 o más. Y misiles de largo alcance y en buen número también poseen.

Por todas estas razones una nueva guerra como la de 1950-53 veo muy difícil de que pueda ocurrir, a menos que todos los mandos pierdan la cordura. Entonces salta a la vista una gran interrogante sobre las razones que han tenido los norcoreanos para su ataque artillero sobre las instalaciones de la isla. ¿Acaso es que los norcoreanos quieren romper definitivamente el armisticio e reiniciar la guerra? Eso es del todo improbable. No se habría hecho un ataque de esta naturaleza sino una operación de mayor envergadura y que les diese la posibilidad de una derrota de sus contendores, algo muy, pero muy difícil. Parece del todo ridículo pensar que los norcoreanos van a invadir la isla después de ser bombardeada y la actitud surcoreana de desembarcar más tropas y reforzar la isla tenga alguna importancia en nuevos enfrentamientos.

Hasta aquí los norteamericanos y los surcoreanos han estado provocando a Norcorea con sus maniobras conjuntas que más bien parecen amenazas que simples maniobras. Lo más probable es que estás acciones tengan como objetivo obligar a USA a firmar una paz verdadera y un compromiso de no atacar a Norcorea en el futuro que el comienzo de una nueva guerra.