sábado, 21 de agosto de 2010

Republica Dominicana: Una Alternativa ante la Barrick Gold


Colaboracion: Compañera Albania Camacho....

Antes que nada debemos observar la cuestión ideológico-económica que ha generado la crisis ecológica en el mundo, y que directa o indirectamente ha llegado a Republica Dominicana bajo la forma de la Barrick Gold, industria del cemento, industria turística, emigración campesina hacia los centros urbanos, etcétera; siendo todos estos factores, entes del maltrato al medio ambiente de la isla y el abandono por el capital de cualquier uso racional de los recursos que gratuitamente se sirve la clase en el poder.

Debemos poner en perspectiva en un futuro inmediato, el uso de nuestras capacidades creativas para avanzar en pos de alcanzar, primero: las vías de generar una alternativa económica viable y sostenible y de control al modelo industrial de explotación vigente, que es por su naturaleza capital, feroz e irracional cuando se trata de explotar los recursos naturales; segundo procurar entender cómo y por qué ocurre o se incurre en ese proceso depredador y tercero tendremos que educar a la gente menos estudiada para que sean ellos quienes asuman como suya la causa de contrarrestar las intenciones de súper explotación capitalista, si no, no habrá la mas mínima oportunidad de lograr el objetivo de sostener la salud de la vida y la sociedad humana y de las demás especies que pueblan la tierra de manera armoniosa y posible, tanto en República Dominicana como en el resto del mundo.

Si pretendemos entender el problema de la Barrick Gold hay que entender el paradigma bajo el cual opera dentro de los parámetros del sistema monetario y el papel que juega esta multinacional en el esquema económico, que ha hecho del oro un ente soportador de deudas e inversiones dentro del sistema financiero del capitalismo.

A la velocidad que marcha la crisis económica mundial, el oro será cada vez más necesario para poder revivir el sistema financiero actual, ante el desgaste del valor de otras materias primas. Vemos que la actitud de esta gente, que dentro del marco monetario no piensa en otra alternativa hacia afuera de la extracción de oro bajo cualquier premisa; pero es que para ellos no existe otra alternativa porque son parte de quienes sirven a los intereses del sistema y de su clase social dominante.

El Profesor Antal Fekete, explicó durante el Gold&Silver Meeting Madrid 2009 que el oro es el último sellador de deudas en el mundo y dejó ver cómo habrá una escasez de oro por la explosión de deuda y la incapacidad de pago del capitalismo que paradójicamente vuelve a entrar en deuda consigo mismo.

Existe una iniciativa—por lo general no innovadora del mercado; una propuesta para que la gente que teme perder sus valores monetarios a causa de la crisis financiera actual, se anime a obtener o a intercambiar sus valores en oro, lo cual ha aumentado la demanda del mismo a nivel mundial. Si la Barrick Gold ha intensificado la explotación de oro en todos los países donde existe su presencia, es porque cuenta con una demanda extrema por el mismo.

Barrick Gold y sus operaciones mineras paramilitares es sólo uno más de los síntomas de un capitalismo desangrado. La clave para detener todo esto estaría en que la misma gente que demanda oro: la clase media norteamericana y europea, asumiera un estilo de vida diferente: entonces Barrick Gold no tendría razón de ser si no contara con una masa humana—que ansiosa demanda asegurar sus valores en oro y que cree ciegamente en el sistema bancario.

En meses recientes ya lo declaraba James Turk, fundador de Gold Money, empresa que distribuye bienes y servicios basado en oro. Este señor es promotor de la incentivación y de la adquisición de oro por quienes quieren mantener a salvo sus valores. Turk explica por qué es necesario comprar oro y metales preciosos para proteger el poder adquisitivo durante el periodo inflacionario de la economía actual.

Muy pocos se detienen a pensar en que las operaciones de la Barrick Gold, desplaza comunidades enteras de sus tierras contribuyendo a una tragedia de conciencia doble: extraer recursos naturales sin retribución alguna a los campesinos y obligándolos a emigrar a las grandes urbes donde serán los más vulnerables y expuestos a la explotación extrema.

Es necesario buscar una alternativa económica viable: un modelo económico que pueda evitar más lamentos y conducir a la humanidad con decoro y dignidad hacia el nuevo futuro que legaremos a las nuevas generaciones.

Son muchos los casos similares y de la misma naturaleza del que citaré a continuación:
No ha sido más que el modelo de consumo, saqueo y explotación implementado por las potencias europeas, en el caso particular de Francia, y proseguido más adelante por sus locales que provoco la situación de bancarrota ecológica por la que atraviesa Haití hoy día. (Hago mención de este país por el hecho de que compartimos la Isla Hispaniola). La devastación de Haití no es solo consecuencia de su situación económica como dicen los medios de comunicación, sino que es al revés. Su situación económica es consecuencia directa de su devastación ecológica. Si Haití poseyera sus recursos naturales, no hubiera tanta hambre, que a fin de cuentas es el mayor problema actual. Si se hubiesen manejado y conservado adecuadamente sus bosques, hoy sus ríos estuvieran vivos; si no se hubiesen sobre explotado sus recursos marinos contaran con peces; si no se hubieran quemado sus manglares para carbón tuvieran millones de crustáceos; si no se hubieran erosionado sus suelos por causa de la deforestación contaran con tierras aptas para el cultivo. Pero este panorama fue el legado dejado por el "desarrollo” industrial azucarero del siglo XVIII, y el estado actual en el territorio haitiano es su consecuencia directa.

La garantía de que alguna vez contemos con economías saludables, es la sostenibilidad de nuestros recursos naturales. Nuestra responsabilidad como generación del presente es el establecimiento de mecanismos sostenibles para el uso de los recursos como por ejemplo: los mineros, ya que no son renovables, así como desestimar aquellos proyectos de minería y hoteleros que atentan contra las zonas de vida, claramente fundamentales para la protección, cuidado y sustentación de recursos como la vegetación, los suelos, la vida marina y las aguas subterráneas. "

Es bien sabido el hecho de que el desastre ambiental planetario y su ineludible origen en nuestro hábitos es precisamente el hecho de que la destrucción ecológica está integrada en la naturaleza interna y lógica de nuestro sistema económico que crea a su alrededor una cortina política, militar y judicial a su servicio, por lo que la tarea pendiente no es sencilla.

El sistema vigente —el capitalismo— no ha tenido la capacidad de crear alternativas porque lo que queda es su esqueleto. Su única lógica es la de crecer y expandirse a como cueste. Y en esto subyace la promesa fantástica del poder y la riqueza, promesa de todos y hecha a todos; y realidad de los muy pocos que hemos visto a lo largo de la historia, de la cual se recurre a nuevas teorías artificiales para volver a pedirle prestado a la naturaleza recursos para su consumo sin honrar la deuda con ella.

Es innegable la relación que hay entre la pobreza y la destrucción de los recursos naturales. Ha sido responsabilidad del capitalismo la pobreza actual y de la cual su riqueza propia no es más que el reflejo fiel de sus acciones. La pobreza y la riqueza son inseparables y necesarias para la existencia del capitalismo y su clase social. El consumo autónomo de los sectores laborales, en especial de los que habitan pequeños pueblos y los jornaleros campesinos no es lo que fue hace cuatro décadas, consecuencia de la migración a las grandes ciudades, dando paso al crecimiento del latifundio.

¿Cómo hacer resistencia al gobierno y a la Barrick Gold y pedir a la población apoyo contra la falsa promesa económica de esta transnacional que adondequiera que ha llegado a prometido prosperidad, dejando en vez sus secuelas y destrucción? No podemos ir con las manos vacías y palabras huecas a pedir el apoyo de los sectores de la vida cívica dominicana por lo general, al pueblo, pues sería un fracaso ante su desinterés por escucharnos. Sin embargo, es necesario ofrecer una alternativa de lucha que incluya una propuesta económica alterna a este modelo de producción vigente: estudiar sus aciertos y desaciertos y echar una mirada a otras teorías económicas ya existentes.

A)Una economía planificada basada en un mercado para la asignación de recursos mediante el intercambio de los valores productivos para el sostenimiento de todas las ramas laborales sería un buen comienzo. Existen varios modelos de planificación desde los cuales debe surgir el consenso social entre los actores económicos a través de la socialización de los medios de producción en un entorno político-económico semi-descentralizado durante su etapa de transición y de participación activa de los productores; es decir, planificación colectiva auto impuesta y conducida por una autoridad central y popular dirigida y administrada por una burocracia rotativa. En otras palabras: estaríamos hablando de una economía basada en los recursos bajo un sistema en el que todos los bienes y servicios estén disponibles independientemente de los estímulos monetarios que siempre serán parte del servicio colectivo y los créditos que podrían dar vida a esos estímulos económicos.

B)Los recursos naturales se considerarían patrimonio común de todos los habitantes, y no como son emplazados en el sistema imperante donde son propiedad y privilegios de unos cuantos elegidos y el enriquecimiento personal: una prerrogativa de los escogidos. Existen muchos conceptos ideológicos sobre las tantas variantes económicas pero toda teoría económica se basa consecuentemente en la permanencia y la sostenibilidad del uso del modo y los medios de producción y por cuanto de explotación de los recursos naturales. Nuestra principal tarea debe ser: buscar la fórmula que cure los males de la explotación irracional de los recursos naturales, y a partir de aquí es que ponderamos la idea de que ciertamente no podemos quedarnos de brazos cruzados a esperar que las cosas cambien por si solas.