jueves, 21 de octubre de 2010

“Argentina Originaria...” aborda temáticas que son clave para el Pueblo Mapuche


El subtítulo es contundente: “genocidios, saqueos y resistencias”. No se trata de una mera recopilación de las crónicas que ya salieron en el diario capitalino, sino de nuevos artículos que abordan el carácter dramático del modelo extractivo y las oposiciones que encuentra en Puelmapu.

Las crónicas que en “Página/12” abordan la problemática campesina e indígena llevan su firma. Se debe a su labor la difusión de las bondades del glifosato en ese diario de Buenos Aires, pero también el reflejo de la pelea que mantienen decenas de asambleas ciudadanas contra la mega-minería contaminante u otras facetas del modelo extractivo. Hacía rato que tanto trabajo pedía saltar al formato de libro y en los últimos días, ese anhelo se concretó. Anoche, Darío Aranda presentaba “Argentina originaria: genocidios, saqueos y resistencias”. Un título que interpela. 

“En el subtítulo no es casualidad el plural, cuando habla de genocidios, saqueos y resistencias, porque los tres ejes del libro son justamente esos”, explicó el periodista desde la capital de la Argentina. “El proceso genocida que sufrieron los pueblos indígenas en el pasado y en el presente, que también implica represiones; el despojo de territorios y riqueza natural; y también la organización, la lucha y la resistencia de las organizaciones”, se abordan en sus páginas. 

Pero “todo esto atravesado por el rol de los medios de comunicación, el rol del sector político y empresarial, avanzando sobre esos territorios y también el rol de cierta hipocresía de la sociedad, legitimando o mirando para otro lado ante lo que sucede con los pueblos indígenas de todo el país”, disparó Aranda. Hasta que arribe a Bariloche, el volumen se puede adquirir a través de: infolavaca@yahoo.com.ar
En “Argentina originaria”, el autor superó la tentación de limitarse a recopilar los textos que ya salieron en “Página/12”. Explicó que “en parte son artículos del diario, algunas crónicas que en su momento salieron cortadas por una cuestión de espacio o una decisión editorial... Entonces salen las versiones completas de esos artículos. Pero también agregamos artículos nuevos: el libro tiene cuatro capítulos y el capítulo uno, es una suerte de hipótesis sobre los pueblos indígenas de hoy y sobre estos ejes que mencionaba antes. El segundo es el genocidio pasado y presente, luego saqueo y el último, las resistencias, donde la verdad hay un fuerte protagonismo de los pueblos indígenas de la Patagonia con sus procesos de lucha y de recuperación de territorios”, mencionó Aranda. 

Superar hipocresías
 
En el trabajo, el autor no esquiva temas ríspidos, ya que por ejemplo arremete contra las narraciones canónicas de la historia regional patagónica. “Tomo tres o cuatro temas como referencia, que son los campos de concentración, el secuestro de niños, las torturas, la desaparición de personas... Todo eso nos remite a la última dictadura militar o en otros casos, a lo que fue el nazismo con el pueblo judío. En ninguno de los dos casos se niega que fueron genocidios, pero los pueblos indígenas sufrieron lo mismo y ese genocidio se sigue negando, desde lo intelectual y desde sectores formadores de opinión. Entonces, menciono eso en el libro y en algunos sectores hasta progresistas, ha sido como un baldecito de agua fría, porque eso está negado y no se hace visible. Yo digo en e libro que ahí también juega mucho una cuestión de clase social. Hablo de la hipocresía de la sociedad, que sí toma como referencia el genocidio que se ha sufrido en la dictadura, con los 30.000 desaparecidos, pero no toma como parte de un genocidio a los campos de concentración que había en Retiro o en la isla Martín García durante la época de la Conquista (del Desierto)”, subrayó. 

Como en todo proceso, el primer libro de Darío Aranda necesitó de una maduración. “Hace unos años, con algunos compañeros teníamos la intención de hacer un libro de una manera un poquito colectiva, pero eso naufragó por distintas cuestiones. A mí, en algún momento me habían ofrecido hacer un libro específico sobre el conflicto de Santa Rosa (Chubut) pero a mí me pareció muy marketinero, apuntaba a algo mucho más comercial y la verdad, no me pareció adecuado. Pero sí sentía que era necesario dar a conocer las diferentes luchas de los pueblos indígenas del país porque hay una raíz troncal desde Salta a Chubut y de Misiones a Neuquén. Me puse a recopilar los artículos y ahí surgió la idea, junto con una cooperativa periodística que se llama La Vaca. Los compañeros se jugaron, recibieron la propuesta con una bienvenida y se comprometieron a conseguir los fondos. Así que conseguimos el apoyo de una organización de Dinamarca”. 

Autor, distribuidores y editores “coincidimos con el objetivo de poder llevar el libro a dos ámbitos específicos: las provincias donde se dan esas luchas, así que Río Negro, Chubut y Neuquén no pueden estar ausentes. Y por otro lado, dar la discusión donde se forman los colegas del periodismo, para ver qué decimos cuando hablamos de hipocresía de la sociedad y de los medios”. 

En ese sentido, “en mi libro remarco dos ejes”, explicó Aranda. “Uno cuando fue la muerte de diez indígenas en el Chaco por desnutrición, ahí los medios por fin tomaron el tema, al menos los de Buenos Aires, y lo hicieron tapa. Ahora, nunca mencionaron las causas... Organizaron campañas de ayuda, de entrega de comida y medicamentos, pero no mencionaron la causa de ese pequeño genocidio, que es la pérdida de las tierras ancestrales donde vivían los pueblos indígenas. Y otro hecho que marcó la hipocresía de los medios a mi entender fue la Resolución 125, cuando se planteó la disyuntiva Mesa de Enlace o gobierno. Ahí los medios visibilizaron al campo como si fuera la Mesa de Enlace solamente y tornaron invisible, igual que el gobierno, a todo un sector de pueblos indígenas y campesinos que si bien tienen diferencias importantes, tiene como enemigo común al monocultivo de la soja, el monocultivo de pino, la industria del turismo, las represas, la minería o el petróleo”. Si bien no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, ya nadie estará en condiciones de hacerse el distraído. No tanto por la publicación de “Argentina originaria...” sino por las verdades que nutren sus párrafos. 

Ir más allá del público familiarizado
 
La publicación tiene metas muy concretas. “Como objetivo, el libro pretende o tiene el sueño de trascender un poquito el círculo de entendidos en la materia, ya sea de militantes, de intelectuales o de colegas que conocen muy bien el tema. Quiere llegar a la gente que no está familiarizada con los pueblos indígenas y por otro lado, en cierta forma también plantea una discusión hacia adentro del periodismo, hacia los colegas, sobre cuál es el rol que ocupamos los periodistas cuando no damos a conocer las luchas que se están dando en el territorio, que tienen que ver con los pueblos indígenas, con los campesinos y en contra del modelo extractivo que se están dando en toda Latinoamérica”, explicó Darío Aranda. 

Sobre todo el último aspecto, “Argentina originaria...” pone el dedo en la llaga de los medios de comunicación. “En la práctica, desde el diario se da algo muy particular. Muchas veces, en las provincias están pasando cosas que los medios regionales no toman y a veces, cuando salen en el diario, los medios de las provincias se siente obligados a retomar ese tema. Eso es bastante hipócrita porque, por ejemplo, sucedió en Andalgalá (Catamarca) hace muy poquito, cuando habían loteado toda la ciudad para que la tomara una minera. En esa ocasión, los medios provinciales, muy ligados a las empresas, no estaban mencionando el tema. Ahora, cuando fue tapa de Página/12, las radios, los canales y los medios se sintieron en la obligación de retomar el asunto por no poder ya eludirlo. Eso habla de una hipocresía, no sólo de los medios de las provincias, sino de los nacionales también. En ese sentido, el libro también hace un ida y vuelta sobre el rol de los medios en el pasado y en el presente”. Temática que daría para otro libro en forma íntegra.