martes, 5 de octubre de 2010

Guatemala: Otra disculpa tardía de Estados Unidos


Colaboracion: Compañera Albania Camacho...

Barak Obama le expresó su "profundo pesar" a su colega de Guatemala, Alvaro Colom, y les envió una "disculpa a todos los afectados" por el programa desarrollado por un equipo estadounidense entre 1946 y 1948 que inoculó bacterias de sífilis y gonorrea a más de medio millar de prisioneros, soldados y enfermos mentales del país centroamericano para estudiar los efectos de la penicilina en las enfermedades de transmisión sexual.

El presidente de Estados Unidos llamó a Colom para asegurarle que lamenta "profundamente" el estudio realizado en la década del 40 con fondos del servicio público de salud estadounidense, sin el consentimiento expreso de los pacientes. En su conversación con Colom, Obama también reafirmó el "férreo compromiso para garantizar que todos los estudios médicos que se realizan en la actualidad cumplan los estándares legales y éticos internacionales", y subrayó el "profundo respeto" de su país hacia el pueblo de Guatemala y a la "importante" relación bilateral, agrega el comunicado distribuido por la Casa Blanca, firmado por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius. 

 
En los experimentos, conducidos por el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos durante la administración de Harry S. Truman (1945-1953), se estudiaba el desarrollo de las enfermedades en períodos prolongados de tiempo, sin ofrecer tratamiento alguno a los infectados. Las prácticas han salido a la luz gracias a un estudio de la investigadora de la Universidad de Wellesley, Susan Reverby, que afirma que infectaron a 696 personas, muchas de ellas pacientes internados en instituciones para enfermos mentales.

 
De acuerdo con la investigación de Reverby, los experimentos trataban de determinar si la penicilina podía prevenir, y no sólo curar, una infección de sífilis. Los "pacientes" fueron infectados a través de prostitutas infectadas o por inoculación directa, y a muchos de ellos se los alentó a que contagiaran a otras personas, según la investigadora, quien no pudo determinar si los enfermos fueron curados o tratados más adelante.