domingo, 3 de octubre de 2010

El racismo ha alcanzado niveles alarmantes en Israel


Alrededor de 6.000 árabes israelíes se manifestaron en memoria de 13 jóvenes asesinados por oficiales de la policía israelí durante los disturbios de octubre de 2000: los árabes israelíes declararon la huelga general pidiendo que los sospechosos sean juzgados. 

Alrededor de 6.000 árabes israelíes marcharon el viernes desde la ciudad galilea Kfar Kanna en una manifestación que conmemoraba las confrontaciones de octubre de 2000, en la que oficiales de la policía israelí mataron a 13 jóvenes árabe israelíes.

El árabe israelí Ahmed Tibi (Lista árabe Unida List-Ta’al) instó a la Policía israelí a juzgar a los agentes de la policía presuntamente responsables.

Tibi dijo el viernes que “no juzgar a los policías es como no estar seguros de que las víctimas murieron realmente”. Dijo también que el nivel de racismo ha alcanzado niveles alarmantes desde los acontecimientos de octubre de 2000.

He pedido al nuevo Fiscal General Yehuda Weinstein que reabra la causa y que procese a los agentes de policía sospechosos, instó Tibi. “De otro modo el Estado estará mandando un mensaje sobre el menosprecio de las vidas de los ciudadanos árabes israelíes y de la subestimación de su valor por ser árabes”
“Tanto para los familiares de las víctimas como para la mayoría del pueblo árabe estos últimos diez años han estado colmados de ira y de dolor. Constituyen una mancha negra en la historia del Estado de Israel” agregó.

Participaban de la manifestación las familias de las víctimas, miembros del Alto Comité de Monitoreo árabe, miembros de la Knesset y pacifistas israelíes. Los concurrentes portaban fotografías de las víctimas y leyendas reclamando al Estado llevar a juicio a los policías.

Previamente el Comité había declarado una huelga general para el viernes en memoria de los 13 árabes israelíes muertos por la policía israelí en octubre de 2000.

Los acontecimientos de octubre de 2000 se han convertido en un tema polémico para los árabes israelíes debido a que, según la mayoría, Israel no ha investigado adecuadamente las circunstancias del enfrentamiento y no ha sancionado a los agentes de policía que mataron a los jóvenes.


Los árabes israelíes han venido demostrando su bronca con manifestaciones y huelgas, a lo largo de los años, durante todos los meses de octubre desde el momento del incidente. 

Primero lo hicieron la semana pasada reuniéndose en pequeños grupos den Nazareth y en Haifa, las dos más importantes intersecciones de Israel, en solidaridad con los palestinos que marcaron el estallido de la Intifada.

Portaban banderas palestinas y fotografías de los jóvenes muertos en los enfrentamientos

Las familias de los 13 muertos se mantienen firnes en su exigencia de que se abra una nueva instancia de investigación y que los policías que mataron a los jóvenes sean juzgados. El Fiscal General Menachem Mazuz decidió no acusar a los policías implicados en dichas muertes.

En muchos sentidos ese incidente ha marcado una ruptura en la conexión árabe-israelí y con el gobierno reflejando lo ignorados que se encuentran por el Estado.

Ramiz Jaraisy, alcalde de Nazaret y activo dirigente del Alto Comité de Monitoreo declaró que ese era un día en el cual “la población árabe sigue luchando para que el gobierno de Israel haga justicia”

Se respira un creciente sentimiento de discriminación en la zona, dijo, especialmente por parte de elementos pertenecientes al gobierno.

Aproximadamente un 45% de la población árabe israelí vive en la pobreza, una cifra que sigue creciendo y que si se refiere a la infancia llega al 57%.

Sólo un 20% de las mujeres árabes israelíes tienen empleo. Mientras que la cifra entre los hombres es mayor -un 60%- muchos de esos trabajos son de tipo físico y la mayor parte desempeñados entre los 40 y 45 años.

Sólo alrededor de un 8% de los árabes israelíes termina la escuela media mientras que el promedio nacional es tres veces mayor

El transporte público es absolutamente insuficiente o no existe en el 80% de las ciudades y aldeas arabe israelíes y la superpoblación de las viviendas es un 70% mayor que en las comunidades judías.