domingo, 10 de octubre de 2010

Colombia: "Sentémonos a discutir la unidad, pero no la del Gobierno, sino la de los pueblos"


Este viernes, 8 de octubre, se instaló formalmente el Congreso de los Pueblos, en el campus de la Universidad Nacional, que espera albergar más de 20 mil personas, provenientes de diferentes regiones del país, este fin de semana y hasta el próximo 12 de octubre.

Las delegaciones se dieron cita desde tempranas horas para de 4 puntos diferentes de la ciudad, Parque Simón Bolívar, Estadio Nemesio Camacho El Campín, Cra 30 con calle 19 y Parque Nacional, para salir en marcha hacia el campus universitario.

El sábado 9 de octubre se realizó una plenaria de contextualización, que tiene como objetivo presentar un contexto nacional con algunas características internacionales que permita plantear a los participantes el derrotero a seguir durante el evento. El trabajo temático está organizado por mesas, en las que se exponen los acuerdos y discusiones de las diferentes iniciativas, mandatos, programas, pliegos y planes de vida de las diferentes regiones del país que se congregan en el campus.

Los ejes temáticos del debate son:

1) tierra, territorio y soberanía;
2) economía para la vida contra la legislación del despojo;
3) violación de derechos y acuerdos incumplidos;
4) construyendo poder para el buen vivir;
5) vida, justicia y caminos para la paz;
6) cultura, diversidad y ética de lo común;
7) integración de los pueblos y globalización de las luchas.

El domingo 10 de octubre, en horas de la mañana se realizará una plenaria, en la que se presentarán las conclusiones de las mesas de trabajo, y en horas de la tarde, se continuará el trabajo en las mesas de trabajo por regiones, en las que se discutirán los 7 puntos del Congreso y se debatirá una agenda de acción a seguir.
El cuarto día, 11 de octubre, se presentarán las conclusiones y proyecciones del Congreso de los niños y niñas, que se realizará alterno al Congreso de los adultos, y se generarán unas líneas estratégicas, una agenda de acción y proyección del Congreso.

Como cierre del evento, el martes 12 de octubre, se realizará una gran movilización que partirá de las instalaciones de la Universidad hacia la Plaza de Bolívar, a partir de las 10 de la mañana, lugar en el cual se leerá la proclama del Congreso de los Pueblos y las solicitudes al gobierno nacional.

la movilización por las calles de Bogotá el 12 de octubre, una representación de diferentes pueblos y sectores sociales colombianos evaluará las políticas del Gobierno de J.M. Santos y su llamada Unidad Nacional con el propósito declarado de «defender la soberanía, las libertades, los derechos y los recursos naturales de los colombianos y las colombianas». La intención es ordenar los caminos y pensamientos comunes alrededor de tres perspectivas: el Mandato de Mandatos, las Plataformas de Movilización Social y el tejido de articulación plural que haga del Congreso un encuentro permanente.

Entre otras actividades, el Congreso de los Pueblos contará con un encuentro de niñas y niños que pretende reconocer su palabra y sentir como expositores de su propia realidad y los caracteriza como sujetos propositivos y activos dentro de la organización y participación social. También está previsto un encuentro de semillas y otro de economía popular.

«Los indígenas nos juntamos dos si se quiere hacer un tull (cultivo tradicional), diez si vamos a recoger la cosecha, mil si es menester arreglar la carretera, 18 mil si hay que tomar decisiones para el futuro, y todos si hay que salir a defender la justicia, la alegría, la libertad y la autonomía»
Historia del Congreso de los Pueblos

Los pueblos indígenas han firmado 23 acuerdos con el Estado desde 1985 de los cuales afirman que ninguno se ha cumplido hasta el momento. Así, esos pueblos asumen que aunque en sus calendarios cuentan con más de quinientos años de resistencia, en sus raíces más cercanas, la Minga nace de distintos procesos de movilizaciones regionales de la década de 1990, de los Consejos Campesinos, los Encuentros Populares y el Parlamento Indígena y Popular. Desde esas conversaciones y caminos la Minga se convierte en el referente indígena de movilización.

2004
Así, la Minga de Resistencia Social y Comunitaria se gesta en el Suroccidente de Colombia en el año 2004. Ese año tuvo lugar la “Minga por la Vida, la Justicia, la Alegría, la Autonomía y la Libertad de los Pueblos” donde los pueblos indígenas caminaron más de cincuenta kilómetros hasta la ciudad de Cali. Durante varios días, 80.000 personas indígenas, campesinas y miembros de organizaciones sociales reunidas en el “Congreso de Pueblos y Movimientos Sociales” tejieron pensamiento y entregaron al país y al mundo las conclusiones de sus mesas de trabajo sobre derechos humanos, reformas políticas, ALCA y TLC, así como los mecanismos y las estrategias de resistencia y soberanía. Ese congreso culminó con la promulgación del “Mandato Indígena y
Popular” el 18 de septiembre de 2004.

2006
En el año 2006 tuvo lugar la “Cumbre de Organizaciones Sociales”. Desde las veredas, corregimientos y municipios del Suroccidente colombiano y de otras regiones salieron comunidades indígenas, campesinas, estudiantes, afrodescendientes y miembros de organizaciones sociales, entre otros grupos, a una gran movilización en la que las organizaciones sociales denunciaron una fuerte represión por parte de la Fuerza Pública (ESMAD y Ejército Nacional). Gases lacrimógenos y balas de goma disparadas por el ESMAD dejaron varias personas heridas durante la marcha que se movilizaba por la carretera Panamericana cerca del municipio de Mondomo (Cauca). La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) informó que otra manifestación de 3.500

personas en Popayán fue desalojada fuertemente resultando dos personas heridas por arma de fuego. El inicio de esa cumbre coincidía con el cumplimiento del plazo acordado entre el Gobierno y los comunidades indígenas en diciembre de 2005 para la entrega de 14.000 hectáreas en el departamento del Cauca y 20.000 millones de pesos como indemnización por la masacre de veinte indígenas en la hacienda El Nilo en 1991. Esa indemnización debía iniciarse con la entrega de 8.000 hectáreas —según el Decreto 982 de 2005— a la comunidad de Caldono que a finales del año anterior luchó por la recuperación de tierra en la hacienda El Japio, ubicada en el norte del Cauca.

2007
El “Parlamento Indígena y Popular” fue el nombre que tomó la convocatoria del año 2007 en la que se concretaron y sintetizaron los cinco ejes y puntos básicos de la movilización social relacionados con la violación al derecho a la vida y los derechos humanos, agresión y ocupación territorial, adopción de la declaración de la ONU sobre pueblos indígenas, legislación del despojo que coloca en riesgo la pervivencia de los pueblos y acuerdos incumplidos con organizaciones y movilizaciones sociales.

2008
A partir del 2008 el nombre de Minga de Resistencia Social y Comunitaria fue el que aglutinó a pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, mestizos, trabajadores y urbanos. El objetivo era bien claro: caminar la palabra por todo el territorio nacional. En este caminar de la palabra, la Minga cuestionó las políticas gubernamentales y la llamada “seguridad democrática” y constituyó una mesa de negociaciones interministerial frente a los acuerdos incumplidos por el Estado. 

Al mismo tiempo, se sucedieron las tulpas (reuniones) de pensamiento y las comisiones políticas realizadas en distintas ciudades con el fin de ir convocando a diversos sectores y procesos sociales para construir una propuesta de país. En este caminar se sumaron comunidades desde la Guajira hasta el Amazonas y desde Nariño hasta Norte de Santander.

La jornada de Minga (1) de octubre de 2008 tuvo un alto impacto a nivel nacional e internacional permitiendo mostrar la fuerza de la organización indígena así como la difusión de sus exigencias, la visualización de sus problemáticas y dar a conocer su oposición al Tratado de Libre Comercio (TLC) y las reivindicaciones de los pueblos Nasa (2) en la lucha por la recuperación de sus territorios

y la defensa de la autonomía. De esta actividad se derivaron eventos como asambleas, tomas de la vía Panamericana y una citación al presidente de Colombia para que respondiera a los interrogantes y reclamos indígenas. Dadas las dificultades que se presentaron como la muerte de indígenas por parte de la Fuerza Pública y el fracaso del encuentro con el presidente, las comunidades indígenas organizaron un desplazamiento reivindicativo hasta Bogotá.

Algunas de las exigencias que se hicieron en este pliego de la Minga fueron: el derecho a la vida, la salida negociada al conflicto, la desmilitarización de los territorios indígenas, la no entrega de territorios indígenas a empresas transnacionales, la no fumigación de cultivos sobre territorios indígenas, el respeto por las autoridades tradicionales indígenas como autoridades ambientales, adoptar la declaración de la ONU sobre pueblos indígenas, ser consultados sobre firmas de Tratados o acuerdos de Libre Comercio con cualquier país así como el respeto y toma en cuenta de los resultados de estas consultas.

2010: Congreso de los Pueblos

En las tulpas de pensamiento realizadas en Bogotá en octubre y noviembre de 2008 los sectores reunidos definieron que era necesario un proceso llamado Congreso de los Pueblos que tuviera presente el poder de decisión y realización de las múltiples expresiones sociales marginadas de las políticas de país. Desde ese momento, los diferentes sectores reunidos en Minga han promovido el tejido del Congreso de los Pueblos hasta llegar a su instalación en Bogotá en la Universidad Nacional entre el 8 y 12 de octubre de 2010.

Como bien lo ha mencionado el líder indígena Feliciano Valencia, el Congreso es una iniciativa popular, desde la cual se pretende legislar el futuro del país, sin esperar una aprobación de los organismos e instancias estatales.

«Salgamos de nuestras fronteras, incluso las mentales, y sentémonos a discutir la unidad. Pero no la unidad del Gobierno, sino la de los pueblos, las experiencias y las ideas para resistir el modelo económico global que es un proyecto de muerte. Que el plan de futuro sea una luz de esperanza para garantizar los derechos fundamentales».