domingo, 10 de octubre de 2010

Seguimos caminando la palabra en el Congreso de los Pueblos...







¿Qué es un Mandato? ¿Cómo Construir nuestros Mandatos?

Un Mandato es la expresión de  los Acumulados de nuestras luchas: Los mandatos expresan los acumulados de procesos de organización social y por lo tanto, no resultan de manera espontánea e improvisada. No son un simple texto o comunicado, tienen que dar cuenta de lo que realmente venimos trabajando, pensando y orientando.

Los mandatos sintetizan las posturas y propuestas frente a la vida colectiva y  parten de tener claros nuestros intereses, deseos y necesidades como procesos.

Los Mandatos caracterizan las contradicciones principales:
Expresan los elementos centrales de nuestras luchas, enfatizan en las contradicciones y los conflictos principales que resultan del sistema capitalista y el modelo económico imperantes. El Mandato no se queda en el planteamiento crítico, sino que caracteriza de manera breve los principales efectos de ese sistema y su modelo, en nuestra vida colectiva.

Los Mandatos también plantean nuestras propias miradas y propuestas sobre la forma en que debe entenderse, planearse y construirse nuestra vida, no son solamente demandas.

Los Mandatos reflejan la naturaleza de nuestros procesos organizativos: Los mandatos pueden ser sectoriales (jóvenes, estudiantes, mujeres,…) temáticos (ambientales, culturales, educativos…) regionales (magdalena medio, sur occidente, Cauca, Bogotá región, Caribe, etc.), de pueblos  (indígenas, afros y Rom).

Se hacen para dialogar con otros Mandatos, otros procesos, otros movimientos: Los mandatos no se limitan a nuestros procesos y realidades locales o sectoriales. Son un instrumento para irnos juntando con otros, a partir de identidades comunes; para acordar rutas compartidas en la movilización y la organización.

Los Mandatos dibujan los caminos de movilización y nos sitúan como sujetos activos en ella: Los mandatos no son estáticos ni puntos de llegada. Son una expresión ordenada de nuestros propósitos, son una expresión de lo que se proponen nuestras formas organizativas, dibujan las transformaciones y los caminos para lograrlas.

Asumen que la tarea de defender el territorio, enriquecer nuestras realidades culturales, transformar el modelo económico y cambiar de raíz las dinámicas políticas existentes, no se delega, ni significa que la exigencia de cumplimiento a los gobernantes  implica asumir una posición pasiva.